Te reconoces en alguna de estas
- Has intentado meditar varias veces y siempre terminas abandonando.
- Tu cabeza no se apaga, incluso cuando sabes que deberías descansar.
- Entiendes muchas cosas intelectualmente, pero eso no cambia cómo te sientes.
- Quieres una práctica que puedas llevar a tu vida real, no otro método que dependa de estar en silencio.